Y ¿Por qué otro blog?

Esto no es una promesa de año nuevo. Hace bastante tiempo deje de hacerlas, más por vergüenza que por cinismo. Tampoco es un diario de sufrimientos sobre lo difícil que es ser papá, y conste que a ratos lo es. No es una vitrina para exhibir mi abnegación, no es eso lo que tengo, ni, MUCHO MENOS, una guía de paternidad. Esto es un desahogo. Un grito al vacío.

Espero que me lean ¿Quién no? Pero si nadie lo hace igual este sitio habrá cumplido su cometido.   Escribo como un padre de dos que se ha dado cuenta que no sabe nada.

Ayer fue mi primer día solo con Oliver y Dominic. Dominic tiene cuatro años, Oliver tiene 3 meses. En ninguno de mis planes de vida me veía a los 33 años en casa cuidando a mis hijos mientras mi esposa trabaja. Así me ha tocado la baraja.

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